Reencauzando conversaciones difíciles

Cuando abordan lo que llamamos una conversación difícil – aquellas en las que hay opiniones enfrentadas, emociones fuertes y mucho en juego, según la interpretación de los interlocutores – las personas más influyentes ponen entre paréntesis por un momento el diálogo y reestablecen seguridad porque se interesan por los objetivos e intereses de los demás (propósito común) y se interesan por los demás (respeto mutuo).

El propósito común es el fundamento del diálogo.  Cuando los demás creen que nuestras intenciones son positivas, dejan de preocuparse sobre si estamos tratando de imponer nuestra opinión o están incluso dispuestos a escuchar un posible contenido doloroso. Compartamos un propósito común y el diálogo será posible.

En cuanto al respeto, cuando alguien deja de dialogar y recurre al silencio o la violencia, es fácil ver el rastro de la falta de respeto o el abuso.  La conversación, a partir de ese momento, no tiene nada que ver con obtener resultados, sino con defender la dignidad.  El respeto es como el aire: no pensamos en él hasta que se acaba.  Después, es en lo único en que pensamos.

Hay varias señales de que peligra el propósito común o el respeto:

  • Discutir o rendirse
  • Acusar
  • Ocultar cosas
  • Gritar
  • Insultar
  • Enojarse
  • Dar vueltas sobre lo mismo
  • Miradas de miedo o dolor
  • Sentirse ofendido o insultado

Cuando observe en una conversación señales de silencio o violencia, la sugerencia es que no pelee ni huya.  Para que su interlocutor se vuelva a sentir seguro, apártese de la conversación y discúlpese sinceramente cuando es apropiado y /o corrija las malas interpretaciones explicando lo que pretende hacer, aclarando su objetivo real.

Vale la pena preguntarse:

Con qué persona o situación suelo recurrir más al silencio en sus distintas formas?

Quién o qué suele provocarme reacciones violentas?

Qué interpretaciones hago de esas personas o situaciones?

Quiénes y / o en qué circunstancias recurren a la violencia o al silencio conmigo?

Adquirir la habilidad de manejarnos con conversaciones difíciles supone avances sustanciales en nuestra vida profesional, como líderes y como miembros útiles en un equipo de trabajo.  También lo es en nuestra vida personal.  En vez de expresar nuestras preocupaciones a través de comportamientos simbólicos, hablemos abiertamente y de forma sincera y nuestros resultados mejorarán.

Con el sustento de la Sociología Clínica, analizamos la dimensión social de organizaciones, equipos y proyectos, contribuyendo a tomar decisiones sustentables a través de nuestros servicios de wellness, desarrollo de equipos y evaluación de impacto social.

Nuestros objetivos son colaborar en el análisis de los problemas, dar apoyo en situaciones conflictivas, dejar capacidades instaladas y producir el cambio actitudinal necesario.

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