Carácter: el huevo o la gallina?

caracter huevo o gallina.Mucho se hace en estos tiempos por cambiar los comportamientos no deseados en las personas en cualquier ámbito, tanto en lo individual como en lo grupal, particularmente en las empresas privadas – con su interés creciente en cambiar las relaciones dentro de sus equipos de trabajo– aunque las organizaciones públicas están comenzando a intentarlo.  El tema es cómo hacerlo.

Según dice David Brooks, periodista y sociólogo, (pueden leerse acá algunas de sus columnas en el New York Times) en su libro The Social Animal publicado en el 2011, cada uno de los tres pasos involucrados en las decisiones humanas (percibir la situación, usar la razón para calcular si nos conviene tomar esa acción, usar la voluntad para ejecutarla) fueron tomados en distintas épocas como ejes de la solución.  En la época victoriana, el uso de la voluntad fue el motor más importante y en el siglo XX el uso de la razón se consideró fundamental para que comprendiéramos los riesgos a largo plazo de las malas decisiones.

Lo que no se tuvo muy en cuenta hasta ahora fue el paso 1, considerándose que el acto de la percepción era muy simple e irrelevante mientras que la acción real estaba en los otros dos.

Como lo enfatiza el coaching ontológico, percibir es un proceso complejo en el que la interpretación juega un papel fundamental.  Ver y evaluar /escuchar y evaluar no son dos procesos diferentes sino que están ligados y básicamente son simultáneos.

Muchas personas fueron entrenadas o se han enseñado a sí mismas cómo percibir más habilidosamente que otras.   Sus percepciones disparan una serie de juicios inconscientes y respuestas en su mente, llevándolas a actuar de manera apropiada.  Habiendo aprendido a ver determinadas situaciones de una manera, nunca considerarían actuar de manera opuesta.  Algunas personas por ejemplo, han aprendido a ver la propiedad de otros de manera que reduce en ellos la tentación de robar, o la verdad de manera que reduce su tentación de mentir.

Afirma Brooks que no hay un momento individual que moldea el carácter. En este modelo de aprender a ver, el carácter emerge gradualmente a partir del interjuego de un millón de pequeñas buenas influencias y en esto la comunidad tiene un enorme poder. Es difícil construir el autocontrol estando solo.  Los grupos humanos que “ven” de forma menos beneficiosa para los otros (y para sí mismos), pueden imponer esta mirada y sabemos las consecuencias que eso puede tener para la sociedad en su conjunto.

Pero este modelo también enfatiza el poder de pequeñas y repetitivas acciones para reconectar los mecanismos fundamentales del cerebro de otras formas. Pequeños hábitos refuerzan las maneras positivas de ver el mundo, a los otros y a nosotros mismos.  Parecería que no es que el comportamiento correcto surgirá cuando hayamos cambiado las actitudes, sino que puede ser al revés. Brooks recuerda que Aristóteles afirmaba que “adquirimos virtudes poniéndolas primero en acción” y termina este tema con una frase de Timothy Wilson, profesor de psicología de la Universidad de Virginia: “una de las lecciones más perdurables de la psicología social es que el cambio en el comportamiento muchas veces precede a los cambios en actitudes y sentimientos”.

 

Con el sustento de la Sociología Clínica, analizamos la dimensión social de organizaciones, equipos y proyectos, contribuyendo a tomar decisiones sustentables a través de nuestros servicios de wellness, desarrollo de equipos y evaluación de impacto social.

Nuestros objetivos son colaborar en el análisis de los problemas, dar apoyo en situaciones conflictivas, dejar capacidades instaladas y producir el cambio actitudinal necesario.

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