La habilidad necesaria para ser parte de un equipo

Estemos donde estemos en un equipo de trabajo y, obviamente con más razón para los que lo conducen, la habilidad para relacionarnos es fundamental para funcionar de modo de favorecer el desarrollo del equipo e ir acercándose cada vez más a conformarse como un equipo de alto desempeño.Pero, todos tenemos esa habilidad por igual? Definitivamente no.

La razón de fondo es que no nacemos sabiendo cómo crear y mantener relaciones sanas y equilibradas.Las habilidades para relacionarnos que aprendemos primero vienen de nuestros padres o nuestros primeros cuidadores, ya sea directamente o por observación.Y nuestros modelos para estas habilidades varían entre muy sanos y nada sanos, pasando por una amplia gama de posibilidades intermedias.

En general, las relaciones con otros requieren de nosotros estar centrados: ni irnos de boca hacia los demás, ni retraernos.Requieren – y esto se ve más claro en las relaciones personales o íntimas – la habilidad de ser abiertos, honestos y hasta confiadamente vulnerables.Pero no tenemos todos siempre un lugar seguro en donde aprender a ser honestos, abiertos y vulnerables.  El jardín de infantes nos enseña algunas de las cosas más interesantes en ese sentido para tener en cuenta toda la vida, pero a medida que la socialización avanza, nos hablan de ser equipo, nos sancionan los comportamientos – tanto positiva como negativamente – para que nos vayamos ajustando a la idea de equipo de trabajo, pero nadie nos enseña las habilidades fundamentales para ser parte de los infinitos grupos y equipos de trabajo de los que seremos parte a lo largo de la vida. Los primeros aprendizajes marcan nuestras primeras relaciones y a través de las que vamos creando, vamos reafirmando los modelos que alguna vez nos sirvieron aunque ya no nos sean funcionales. En los extremos, podemos crear corazas que nos protejan del dolor o podemos ser extremadamente sociables. En todo caso, las creencias básicas sobre las que basamos nuestras relaciones no siempre nos permiten generar relaciones sanas, armoniosas, en las que no perdamos nuestro eje y que serán la base sobre la cual después podremos agregar todos los “adornos” más o menos sofisticados para ser parte funcional, aportante, colaborativa de un equipo de trabajo.

La asertividad y la comunicación honesta son características de las personas que pueden sostener relaciones sanas, satisfactorias y funcionales para el buen funcionamiento de un equipo de trabajo. Y de un equipo de alto desempeño, ni hablar. Cuántas veces se olvida de esta característica tan básica y se pretende armar un equipo de alto desempeño con personas tienen un alto nivel de pericia pero una casi nula habilidad para vincularse!

La buena noticia es que la habilidad para tener relaciones sanas puede ser aprendida y que los patrones de relaciones insalubres pueden ser cambiados. Ayudar a otros a desarrollar y afinar sus habilidades para crear relaciones equilibradas y satisfactorias es un aspecto en el que hay que poner el foco por el papel importantísimo que juegan estas habilidades en todos los momentos de la vida de un equipo de trabajo: su formación, sus procesos de ajuste para constituirse en un verdadero equipo y las actividades de desarrollo por la que atraviesen hasta constituirse como equipos de alto desempeño.

Viviana Arbelo

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Con el sustento de la Sociología Clínica, analizamos la dimensión social de organizaciones, equipos y proyectos, contribuyendo a tomar decisiones sustentables a través de nuestros servicios de wellness, desarrollo de equipos y evaluación de impacto social.

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