Relaciones enriquecedoras

Estoy suscripta a una Newsletter, Practical Psychology, que escribe el Dr. Lloyd J. Thomas, psicólogo, conferencista y coach norteamericano.
En general, me gustan las cosas que escribe. La semana pasada recibí un artículo relacionado con palabras de Barack Obama.
Más allá de que no acuerdo exactamente con todo lo que dice, fue bastante coincidente con el contenido de una actividad sobre valores corporativos que estuve trabajando en una empresa en estos días, y es más coincidente aún con la esencia de lo que busco lograr en los equipos. Por eso la traduzco para compartirla. Abajo tienen el link por si están interesados en suscribirse a la Newsletter que es en inglés.

Nuestro Presidente Electo habla mucho de “unirnos como una nación”. Esto implica que sabemos cómo relacionarnos unos con otros de una manera unificadora.
No obstante, la mayoría de nosotros no somos muy habilidosos en crear relaciones enriquecedoras. Creemos que estamos separados de los otros. Con frecuencia usamos nuestro juicio de “ser diferentes” como una protección a la desilusión, al ser heridos o abandonados. Creemos que “mis necesidades son diferentes, de modo que no pertenezco” a un grupo, comunidad o red de trabajo. A veces sentimos que no pertenecemos ni siquiera a nuestras familias.
Si crecimos en familias que generaban temor o eran hostiles o disfuncionales, empezamos a retraernos de los otros que pertenecen a ella. Buscamos seguridad emocional dividiendo a la especie humana en dos diferentes categorías…yo y el resto. En nuestras mentes y comportamiento, nos aislamos de los otros. Decidimos que somos especiales y que todos los demás son diferentes, inferiores o hasta peligrosos.
Ahí yace la raíz del racismo. Tememos y fallamos en reconocer que somos todos de la misma especie: humanos.
Buddha dijo una vez: “en la separación está la mayor miseria del mundo”. El teólogo Paul Tillich escribió, “el pecado es separación”. El terapeuta Wayne Muller escribe: “a medida que nos cerramos adentro de nosotros mismos, creamos una esfera de seguridad que se convierte cada vez en más pequeña hasta que sólo hay espacio para nosotros, alejados de todo y todos los que podrían amarnos, de cualquiera que nos pudiera tocar, acariciar o sanar”.
Cuando nos aislamos habitualmente de los otros, nuestras relaciones entran en bancarrota psicológica, se vacían de cualquier riqueza emocional. Estas relaciones mueren y sus muertes parece probar al solitario que él o ella son, efectivamente, diferentes, separados del resto y solos.
Cómo podemos enriquecer nuestras relaciones? Primero necesitamos reconocer, que, nos guste o no, todos somos interdependientes. Somos todos individuos, sí. No obstante, dependemos de otros para alimentos, techo, transporte, vestimenta, música, entretenimiento, necesidad de completud, aún para la vida. Cada uno está tejido en una delicada tela de interdependencia.
Después de que nos damos cuenta de nuestra interconexión, necesitamos hacer lo que Stephen Covey llama “depósitos emocionales” en las relaciones. Necesitamos equilibrar las cuentas de nuestras relaciones no sacando más de lo que depositamos.
Covey en su libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”, describe cinco tipos de depósitos emocionales y sus contrapartidas, los retiros emocionales. El primero es Gentileza vs. No Gentileza . Cada acto de gentileza es nutriente a una relación. Cada acto contrario es un veneno.
El segundo es Mantener promesas vs. Romper promesas. La confianza está basada sobre las promesas cumplidas. Las relaciones se rompen cuando la confianza es violada a través de las promesas rotas.
La tercera es: Honrar las Expectativas vs. Violar las Expectativas. Las relaciones saludables están basadas sobre expectativas mutuas. Necesitamos respetar las expectativas que tenemos de nosotros mismos y honrar las que otros tienen de nosotros. Cuando violamos las expectativas de otros, las relaciones se debilitan.
El cuarto depósito emocional es Lealtad. Su contraparte es la Duplicidad. La lealtad es ejemplificada cuando hablamos bien de otros cuando no están presentes. La Duplicidad (tener dos caras), es cuando hablamos bien de otros cuando están presentes y negativamente cuando están ausentes. Los amigos florecen con la lealtad y mueren con la duplicidad.
El depósito / retiro emocional último es Pedir Disculpas vs. Orgullo. Reconozcamos que todos cometemos errores. Cuando usted u otros comenten errores, pedir disculpas sinceramente y perdonar completamente es un enorme depósito emocional. Si somos inseguros y llenos de orgullo, no pedimos disculpas y hacemos un retiro emocional de la relación.
La práctica diaria de hacer depósitos emocionales en todas sus relaciones lo hará una persona muy rica. Su vida se llenará de salud emocional, abundancia y goce. Y sin miedo, tal vez usted contribuya a “unificarnos como una nación”.

Habrá otros tipos de depósitos emocionales y sus contrapartidas en los equipos? Yo creo que sí. Los invito a que compartan los que descubran ustedes que contribuyan a unificarlos o a destruirlos.

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Viviana Arbelo

Con el sustento de la Sociología Clínica, analizamos la dimensión social de organizaciones, equipos y proyectos, contribuyendo a tomar decisiones sustentables a través de nuestros servicios de wellness, desarrollo de equipos y evaluación de impacto social.

Nuestros objetivos son colaborar en el análisis de los problemas, dar apoyo en situaciones conflictivas, dejar capacidades instaladas y producir el cambio actitudinal necesario.

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