Gerentes buenos, digan presente!

Hablando de liderazgo, parecería que hoy no hay otra forma de ver la conducción de personal. Si no se es un líder, parece que no se tendría mucha utilidad en organizaciones modernas. Y los gerentes buenos, qué se hizo de ellos?

Parecería ser que el liderazgo y el gerenciamiento son dos tipos de acción complementarios y bien diferentes, no pudiendo reemplazar uno a otro, pero lo que es peor, parece que es muy difícil ser ambas cosas y bien: hay personas que son excelentes líderes y que no pueden ser excelentes gerentes y viceversa.
Para no variar, la “realidad” o lo que vemos de ella, no es perfecta. Vemos buenos gerentes con liderazgos pobres, con resultados no muy buenos, y buenos líderes con gerenciamiento regular, que tampoco tienen buenos resultados, o por lo menos, no duraderos o que se esfuman ante la ausencia del líder.

Entonces, cuál es la solución? Parecería que hace falta que buenos gerentes y buenos líderes trabajen en equipo, complementando sus roles: administrador de la realidad y generador de cambio.

Si esto es así, porqué seguimos pidiendo que los gerentes sean líderes? Sería bueno que cada organización decida qué necesita y no comprara programas de liderazgo cuando lo que necesita es mejores managers.

Para complicar aún más las cosas, hace unos pocos años, en una actividad auspiciada por una universidad privada cuyo principal argumento de reclutamiento es la formación de líderes, escuché en el lanzamiento del programa a uno de los responsables decir que los líderes nacen, no se hacen. Le habrá pagado más el enemigo? O será verdad y estamos perdiendo el tiempo con los programas de liderazgo?

Viviana Arbelo

Con el sustento de la Sociología Clínica, analizamos la dimensión social de organizaciones, equipos y proyectos, contribuyendo a tomar decisiones sustentables a través de nuestros servicios de wellness, desarrollo de equipos y evaluación de impacto social.

Nuestros objetivos son colaborar en el análisis de los problemas, dar apoyo en situaciones conflictivas, dejar capacidades instaladas y producir el cambio actitudinal necesario.

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