Valores, equipos de trabajo y organizaciones

Siendo tal vez el “himno” a la desesperanza del tango argentino, el tango Cambalache – de escalofriante actualidad para muchos observadores – hace referencia a los valores, mezclados, según su autor, con la maraña de situaciones no precisamente alineadas con ellos que caracterizarían al siglo XX.

Todos expresamos nuestros valores personales a través de nuestro comportamiento pero no conscientemente, o por lo menos, no la mayoría de las veces: los valores con los que crecimos y que adquirimos a lo largo de la vida forman parte de las reglas de juego “automáticas” que guían nuestro accionar.

Pero qué pasa cuando trabajamos los valores en una organización? Tenemos un grupo de gente con valores personales diferentes e intentamos alinearlos detrás de una filosofía.  Es útil esa actividad? Sólo si la orientamos a consensuar el significado de cada valor que la organización decida sostener. Y esos significados compartidos deberán estar asociados a comportamientos comprobables, verificables en la acción cotidiana.   El compromiso como valor, por ejemplo, puede significar cosas distintas para diferentes personas: llegar temprano, cumplir con el trabajo sin respetar horarios, hacer un gran trabajo, hacer aportes creativos, etc.  El cerebro tiene la mala tendencia a llenar los espacios que le dejan los términos abstractos con contenidos derivados de la propia experiencia y, como sabemos, hay tantas realidades como observadores de la realidad. De modo que, para no ser enunciados declamativos, sino verdaderas declaraciones que abran nuevas posibilidades de acción, deberán tener un correlato claro con la conducta esperada.  Así puede esperarse un beneficio de la actividad sobre valores tanto en equipos de trabajo como en cualquier recorte de la organización o en la organización en su totalidad.

El siguiente paso es sostener desde la organización “caminando lo que se habla”. Todos deberán considerarse modelos de rol en relación a esos valores, aunque evidentemente los que tienen la responsabilidad de conducción en cualquier nivel son a los que las miradas se van a orientar. Sin embargo, la actividad habilita al personal de todos los niveles a mostrar y esperar legítimamente comportamientos alineados con los valores.  Y eso puede llegar a tener un impacto enorme en la efectividad organizacional y en la de los equipos de trabajo en particular.

Alguien decía “fácil de decir, difícil de hacer, pero necesario”.

Viviana Arbelo

Con el sustento de la Sociología Clínica, analizamos la dimensión social de organizaciones, equipos y proyectos, contribuyendo a tomar decisiones sustentables a través de nuestros servicios de wellness, desarrollo de equipos y evaluación de impacto social.

Nuestros objetivos son colaborar en el análisis de los problemas, dar apoyo en situaciones conflictivas, dejar capacidades instaladas y producir el cambio actitudinal necesario.

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