Un secreto conocido y poco usado para mejorar equipos de trabajo

Desde la aparición del trabajo de Daniel Goleman sobre la inteligencia emocional, mucho se habló sobre esta nueva variable del comportamiento en las organizaciones y mucho se ha hecho, sin duda.  Por ejemplo, dar entrenamientos sobre el tema, cuya efectividad no está muy clara todavía, fundamentalmente por la metodología que se utiliza, pero es un comienzo.
Por otra parte, el coaching ha contribuido a difundir en el mundo empresarial el reconocimiento de que todos somos indudablemente seres con cuerpo, emoción y lenguaje y que todo el tiempo estamos con una disposición corporal determinada, con un lenguaje determinado (expresado o en nuestro pensamiento) y una emoción o estado de ánimo determinado.  Ante un evento, que siempre se interpreta de determinada manera, tenemos una emoción como respuesta a ese pensamiento y una respuesta a esa emoción en forma de comportamiento y otra física como una disposición corporal u otros tipos de respuesta, siendo esta cadena más o menos funcional para el individuo y el entorno en el que se encuentre.  Lo que es importante enfatizar es lo que trae el coaching acerca de que, en este esquema, la emoción es una predisposición a la acción, dado que desde distintas emociones tendré disposición para algunas acciones y no para otras.
Desde ahí surgió como uno de los tipos de liderazgo a tener en cuenta dentro de los distintos estilos a los que puede echar mano un manager, – tal como hace un golfista cuando elije el palo que usará para un golpe específicamente – el liderazgo estilo coaching.  En este estilo, el líder ayuda a crecer a su gente, a identificar fortalezas y debilidades y a ajustarlas a sus aspiraciones profesionales y personales.  Incentiva, brinda feedback en abundancia, propone tareas desafiantes, etc.
Pese a que una definición de liderazgo sería la capacidad de generar en el personal contextos emocionales para las tareas, no es extraño que las investigaciones realizadas sobre los seis estilos de liderazgo descubrieron que el liderazgo estilo coaching – el que más contemplaría este aspecto-  es el que se utiliza con menos frecuencia, aunque mejora los resultados.  ¿Qué pasa que muchos líderes dejan de lado una herramienta poderosa con alto impacto en el clima y en el desempeño de la gente?  Ocurre que requiere hablar, requiere interesarse por la gente, requiere hacer devoluciones, requiere estimular con la felicitación, requiere agradecer. Requiere hacer creíble el mensaje “creo en usted”.   Según Goleman, parecería que estas acciones, para algunos simples y naturales, no lo son para otros: habría un componente genético o en todo caso biológico, que dificultaría o impediría casi totalmente en algunas personas la capacidad de empatizar , condición fundamental para su ejercicio (¿será que algunos líderes nacen?) De todas maneras, fomentar la inteligencia emocional también tiene su efecto positivo (parece que algunos líderes se hacen…) siempre y cuando se utilicen entrenamientos no convencionales que permitan romper viejos hábitos de comportamiento.
Es de esperar que el reconocimiento de la emoción como predisposición para la acción se transforme en un meme.  ¿Qué es esto? Si aceptamos la idea de que así como hay una evolución biológica por la supervivencia diferencial de los genes, podemos imaginar, como Richard Dawkins, que la cultura también evoluciona en función de la supervivencia de replicadores culturales, o memes, que serían unidades mínimas de información. Término asociado a memoria y a imitación, el meme articula la información acumulada en nuestra memoria y captada generalmente por imitación (mímesis), por enseñanza o por asimilación, conformando nuestra cultura.  La diferencia adicional con los genes es que mientras éstos son independientes de nuestras acciones, los memes son construcciones nuestras que utilizan a nuestros cerebros para difundirse. Dado que no sobreviven los mejores memes necesariamente, sino los que mejor replican, hay que darles a los que traen más beneficios o que permiten el progreso, todo el soporte posible: libros, charlas, debates, entrenamientos, capacitaciones, coaching uno a uno, artículos, difusión de testimonios, etc.
Difundamos y estimulemos prácticas simples que mejorarán el desempeño de equipos de trabajo como el felicitar, el agradecer, el feedback positivo sobre pequeños avances.  Tal vez esto permita registrar la excelente relación costo – beneficio de estas acciones y el reconocimiento de la emoción como predisposición para la acción.

Viviana Arbelo

Con el sustento de la Sociología Clínica, analizamos la dimensión social de organizaciones, equipos y proyectos, contribuyendo a tomar decisiones sustentables a través de nuestros servicios de wellness, desarrollo de equipos y evaluación de impacto social.

Nuestros objetivos son colaborar en el análisis de los problemas, dar apoyo en situaciones conflictivas, dejar capacidades instaladas y producir el cambio actitudinal necesario.

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