Acoso y conflicto

Un profesional de recursos humanos, Pablo Magni, nos acercó un artículo de su autoría sobre un tema interesante: el conflicto y el acoso moral.

La asimetría de la situación de acoso, a diferencia de la situación de conflicto, hace que debamos revisar cómo estamos observando ese tipo de procesos dentro de las organizaciones de modo de no confundirnos y de manera de actuar con decisión sobre las mentalidades que aprueban, aunque sea no desalentando, este comportamiento en las organizaciones.

Va artículo de Magni.

Mobbing o acoso moral: un fenómeno de las organizaciones de hoy
En la actualidad se ha prestado una especial atención a ciertas manifestaciones de la conducta y comportamiento de los empleados, empresarios o de todo aquel que abuse de la autoridad que le confieren sus funciones, convirtiéndose en los últimos años en una preocupación social aguda. Esta toma de conciencia es muy positiva y ha ayudado a que salga a la luz un problema que afecta a muchas personas que no se atrevían a exponer su malestar por considerarlo inoportuno. Efectivamente, a las persecuciones colectivas y  a la violencia relacionada con la organización se las califica hoy en día con el término mobbing.

El acoso moral en el trabajo o mobbing es un fenómeno descripto hace bastante tiempo y se lo puede definir como “cualquier manifestación de una conducta abusiva y, especialmente, los comportamientos, palabras, gestos y escritos que puedan atentar contra la personalidad, dignidad o integridad física de la persona, o que puedan poner en peligro su empleo o degradar el clima laboral”.

El mobbing u hostigamiento psicológico consiste en un conjunto de acciones que se realizan de forma sutil, sistemática y prolongada en el tiempo y que como consecuencia provoca la destrucción psicológica de la persona.

Se trataría entonces de un terror psicológico que se manifiesta en el trabajo, que implica una comunicación hostil y amoral, dirigida de manera sistemática por una o diversas personas, casi siempre contra otra que se siente acorralada en una posición defensiva, que con el tiempo la torna indefensa.

Es una manifestación permanente y sublime de una conducta abusiva y especialmente de desgaste psicológico, que incluye comportamientos, palabras, actos, gestos y escritos que puedan atentar contra la personalidad, la dignidad o la integridad física o psíquica de un individuo. Se trata de un fenómeno circular, de una serie de comportamientos deliberados por parte del agresor que están destinados a desencadenar la ansiedad en la víctima, lo que provoca en ella una actitud defensiva que a su vez genera nuevas tensiones.

El acoso moral se puede manifestar con el rechazo a toda comunicación, la falta de consignas o bien con consignas contradictorias, la privación o saturación de trabajo, tareas sin sentido o misiones por debajo de la competencia, degradación del puesto de trabajo, críticas constantes, humillaciones, declaraciones calumniosas, insultos, amenazas, etc.

El acoso moral es una actitud deliberada y sistemática de agresión psicológica, ya sea por:
•       acoso perverso: es decir afán de destruir,
•       acoso económico:  para forzar una baja o renuncia, eludiendo el procedimiento de despido o,
•       acoso estratégico, para crear un marco de fuerte competencia interna, en la dotación con el objeto de mejorar su productividad.

Las víctimas suelen ser personas válidas, éticas y honestas, y por eso mismo vulnerables, y son atacadas por individuos con pocos escrúpulos y bastantes carencias que intentan suplir hostigando y fijando la atención en una víctima expiatoria.

Se trata en general de gente sin sentimientos que acosa sistemáticamente a sus víctimas por medio de alusiones, descalificaciones y desprecio. Al mismo tiempo, son seductores y destruyen con sonrisas, jamás se enfrentan directamente.El perverso vampiriza a su vez, a personas inteligentes y con personalidad; generalmente gente diferente, o bien más competente o muy atractiva físicamente. Los acosadores suelen tener mucha lucidez a la hora de juzgar lo que pasa y lo dicen. En el fondo no son como corderos.

Sostienen que el grupo quiere que todo el mundo funcione de la misma manera y mantienen  la teoría que las empresas  procuran que los asalariados sean dóciles y estén conformes.

Como sostiene R.Romero[1], “al participar cotidianamente en los grupos, tendemos a apreciar lo que ocurre en términos de fenómenos grupales: tendemos a reducir lo que acontece a una cuestión “entre personas”. El proceso de socialización y la ideología imperante nos induce a percibir al individuo en forma aislada, más que formando parte de procesos grupales más amplios. No suele percibirse al proceso interpersonal en términos de una situación total”.

El acoso moral se va concretando a lo largo del tiempo y una de sus manifestaciones mas crueles consiste en prohibir que los compañeros hablen con esa persona (el acosado u objetivo del acoso), cambiarle sin justificación los horarios de trabajo, asignarle las tareas más degradantes, ocultarle información, hablar mal de él o ella a sus espaldas, criticar su vida personal y familiar, sus creencias religiosas, hacerla parecer estúpida, hacer como si no existiera, ridiculizarla, imitar sus gestos, dar a entender que tiene problemas psicológicos, entre otras muchas agresiones.

Las formas en que se lleva a cabo son, generalmente: el descrédito público de la víctima, atribuyéndole sistemáticamente errores, despreciando o criticando su trabajo en presencia de otros compañeros, o comparándolo con otro supuestamente mejor; la critica de aspectos de la personalidad o la vida privada de manera continua; la asignación de funciones sin sentido o por debajo de la calificación del trabajador; la presión sistemática, etc.

Es una violencia indirecta que aparentemente no deja marcas ni heridas, aunque suele producir daños psicológicos que pueden ser de por vida. El acoso es una repetición frecuente, intencionada, destructiva, invisible. Es un fenómeno de destrucción de otra persona indirectamente, a lo largo del tiempo y  mediante su reiteración frecuente.

El agresor no considera a la víctima como persona, la “cosifica”, pasa a ser un mero objeto utilizable a su antojo. Pierde toda consideración y respeto, la rebaja, humilla y responsabiliza de cualquier problema. Intenta aplastarla cuando considera que no es imprescindible o que le molesta.Los acosadores son individuos perversos cuyo objetivo es llegar al poder a cualquier precio, incluso aplastando a los demás. Ejercen un dominio que paraliza a la víctima dejándola a su merced. Se considera omnipotente, disfruta haciendo sufrir, frustrando y machacando permanentemente. Con lo cual no deja pensar a la víctima para que no llegue a entender su juego destructor.

Estas manifestaciones pareciera que han estancado las relaciones de los hombres por cientos de años. El esfuerzo por mantener el statu-quo no ha sido sencillo. Cómplices de situaciones que no comparten, intereses mezquinos sostenidos por métodos poco amistosos, víctimas indeseadas de narcisistas acérrimos, incomprensión de actitudes y comportamientos alejados a nuestro entendimiento y certeza han ayudado a que así sea.

Este tipo de relaciones es muy habitual en muchos ambientes de trabajo, y por habituales y aceptadas por la generalidad de los individuos, se presumen “naturales”, tan lejos de movilizar engranajes oxidados en la comodidad, sin intervención de ningún tipo, cómplices y víctimas desafortunadas de acoso moral, por afán de destrucción o por fines económicos, que hace que la mayoría “silenciosa” prefiramos callar. Este silencio se convierte en socio no deseado del statu-quo. Un socio silencioso y cómplice para  la instalación del acoso moral.

Pero es posible que los hombres bloqueemos nuestro propio crecimiento y con ello, el crecimiento de los demás, porque el acoso psicológico, no deja de ser una estrategia implementada por uno o varios actores con el mismo fin: la destrucción psicológica de una persona, la aniquilación de su voluntad y el sometimiento.

Varias personas que se proponen crear, consciente o inconscientemente, un clima de hostilidad y agresividad, un ámbito donde canalizar todas sus limitaciones, manifiestan en ataques permanentes concentrados en alguien definido, por parte de quienes lo rodean. ¿Será una forma de distraer nuestra limitación al crecimiento?.

Tal vez estemos frente a la forma mas eficaz de llevar la atención hacia terrenos más favorables de nuestra metodología para relacionarnos, metodología que tenemos incorporadas como válidas, aceptadas y aprobadas  socialmente.

Ahora, este individuo o grupo de personas dispuestas a coartar cualquier forma de libertad y de buena voluntad, en su afán por reiterar comportamientos nunca antes corregidos, tal vez por ser pecaminosos, cuentan con la aquiescencia o complicidad empresarial y social para manifestar estas maniobras tendientes solamente a paralizar el comportamiento de alguien, coartando su libertad, cualquiera sea la inspiración que éste provoque.Libertad significa poder elegir, frente a una situación dada. No es mas libre quien cuenta con más recursos o posibilidades de acción, sino quien puede controlar su futuro sin estar sujeto a la agresión de otros.

Mientras no haya coerción o violencia, el contrato de trabajo en la sociedad moderna se basa teóricamente en la libre asociación de individuos, que sostienen que resulta más ventajoso operar juntos que separados. Y este tipo de comportamientos, atentatorios a dicha libertad, son los que se convierten en heridas profundas para nuestra dignidad, personalidad y libre albedrío, por lo que sólo son tratadas en voz baja y en soledad, como si padecerlas silenciosamente fueran a ocasionar menos sufrimientos que si las pusiéramos dentro de un plano prioritario para buscar su disipación.

Porque parece bien, en un marco en que ese estado de cosas es aceptado, que la autoridad nos maltrate, nos reproche y hasta nos compare permanentemente, como si fuera la única forma de lograr un sentido de autoridad seductor.Aún lejos de fomentar seducción, lo que realmente produce es un efecto paralizante, un torbellino de confusiones, que mece al que la padece en eterna búsqueda de conductas de aprobación. Aprobación que jamás llega, ya que provienen de eternos insatisfechos, que por sobre todas las cosas, están insatisfechos con ellos mismos. Quizás, cuando una autoridad no es bien ejercida, que no cumple con los mínimos requisitos de convivencia, esta autoridad se convierte en acoso psicológico. Es el poder que brinda un cargo, lo que da el permiso a atacar a alguien con absoluta impunidad, sean cuales sean los resultados que recaigan sobre los demás. Esto parece importarle a pocos. Solamente a quienes lo sufren.

Un solo incidente de tal comportamiento que haya causado un daño duradero en el empleado puede también constituir acoso moral.

La definición del acoso moral en el trabajo es “vertical”, cuando un superior acosa a un empleado subordinado, u “horizontal” cuando un colega muestra un comportamiento abusivo o agresivo frente a un trabajador de su mismo nivel o categoría. En ambos casos, el empresario puede resultar responsable por acoso moral.

Las empresas deben tomar las medidas adecuadas para prevenir o eliminar este comportamiento en los centros de trabajo. La falta de respeto a la interioridad de las personas se constituye en un freno para crear una empresa de alto desempeño.

Un mecanismo de prevención generalizado es la creación o modificación en su caso de una política interna en las empresas que tenga en cuenta esta nueva realidad. Estas políticas internas deberán prever los procedimientos y mecanismos para la presentación y tramitación de quejas; los procedimientos para la investigación de las mismas de manera que protejan los derechos tanto de los reclamantes como de los supuestos acosadores. También deben prever las líneas de actuación y las sanciones en casos de acoso psicológico comprobado. El empresario debe, igualmente, proporcionar formación e información específica con el objeto de identificar los comportamientos que eventualmente pueden generar reclamaciones por acoso psicológico, y por tanto prevenirlos.

Muchas veces se confunde el acoso moral con el estrés y la presión laboral (en lugar de reconocer y aceptar que se trata de consecuencias experimentadas por el acosado). Cuando un directivo o un jefe presiona a una persona es para que trabaje más o mejor. Sin embargo, en el acoso moral lo que se pretende es impedir que el otro trabaje bien para tener algo que reprocharle. En el acoso moral hay mala intención y no la hay en la presión laboral. También se crean confusiones en los conflictos. En un conflicto hay dos interlocutores que no están de acuerdo y que discuten con mayor o menor fortuna. En el acoso moral no hay discusión porque no se quiere resolver ningún problema. Al contrario, lo que se pretende es detener la comunicación.

Cuando se evidencian casos de acoso moral en una empresa lo que realmente muestra es que falla la comunicación.

Como explica M.F.Hirigoyen[2] “querer evitar los conflictos es un error, ya que constituyen momentos en que podemos cambiar y tener en cuenta al otro, es decir, enriquecernos. A diferencia del conflicto, el acoso moral es una manera de bloquear cualquier cambio”. El acoso moral se puede prevenir, pero es muy difícil. La primera medida será introducir en la sociedad el valor moral y el respeto a las personas.

Acerca del comportamiento organizacional, el psiquiatra William Glasser[3] reflexiona de un modo que nos hace replantear la importancia en cuanto a la detección y prevención de conductas definidas como el acoso moral en el trabajo: “los temas no humanísticos tales como las estadísticas, los diagramas de flujo, las finanzas o la alta tecnología son esenciales para administrar una empresa exitosa, pero las empresas no quiebran por falta de ese conocimiento tecnológico: su fracaso tiene que ver con las personas. Las compañías que quiebran parecen incapaces de aprender que las personas no operan con efectividad no por ser incompetentes en los aspectos técnicos de sus tareas, sino por la forma en que son tratadas por los demás y como ellas tratan a los demás”.

Cuando las empresas atienden el bienestar de sus empleados, obtienen mejores resultados que las que lo hacen a través del miedo y el estrés. Sus empleados están mas motivados, su productividad aumenta y su turn-over es más bajo. Si las empresas se enfocan en el beneficio que pueden sacarle a sus empleados, no deberían alarmarse cuando se encuentran con dificultades y ven cómo descienden la lealtad y la creatividad. Sus resultados económicos y su clima organizacional hacen a su buen funcionamiento.

Sin duda que hay actividades en que este tipo de relaciones enfermas es más frecuente que en otras. Los denominados puestos o actividades de alto impacto, es decir aquellos como atención al cliente, reclamos, cobranzas. Alto impacto es la intensidad emocional con que alguien según su función, recibe el estímulo del otro. Este tipo de consecuencias observadas en ciertos ambientes de trabajo no debe confundirse con el acoso moral y sus consecuencias; el clima laboral, las situaciones de violencia, los liderazgos autoritarios, sí suelen exteriorizarse mediante el acoso de víctimas propiciatorias.

La escasez de empleos, la alta rotación en ciertas funciones en grandes empresas, la reestructuración permanente y las frecuentes fusiones o adquisiciones, hacen que también para muchos altos empleados se verifiquen actualmente condiciones muy especiales que los hacen también a ellos particularmente vulnerables a ciertas formas de acoso moral. Como decíamos anteriormente, se trata de un mal diseño o mal ejercicio de la comunicación interna, que algunos hacen en su propio beneficio o para satisfacción de sus propias inclinaciones.

Viviana Arbelo

[1] “Grupo, objeto y  teoría”, volumen 1, Roberto R.Romero, Lugar Editorial.

[2] El Acoso Moral en el Trabajo, Marie-France Hirigoyen, Paidos Contextos.

[3] Teorías de la Elección,  William Glasser, Paidos.

4 Responses to Acoso y conflicto

  • Marina says:

    Muy interesante el tema, y muy clara la explicación. Me gustaría preguntar cuál sería la manera correcta de proceder para quien está siendo “víctima” de ese mobbing… muchas gracias!

  • Marina says:

    Muy interesante el tema, y muy clara la explicación. Me gustaría preguntar cuál sería la manera correcta de proceder para quien está siendo “víctima” de ese mobbing… muchas gracias!

  • admin says:

    La estrategia razonable sería ir escalando acciones. Una vez definido si es acoso moral, teniendo en cuenta las características señaladas en el artículo, lo que sugiere Magni, y que nosotros compartimos, es intentar el diálogo con las personas involucradas y luego con RRHH. Si persiste la situación, se recomienda recurrir al sindicato y a pedir el asesoramiento de un abogado. Estas acciones pueden generar una situación insostenible en la organización, por lo que hay que estar decidido a dejarla. Hay otras posturas: Marie-France Hirigoyen, que se cita en el artículo, recomienda recurrir directamente al sindicato.

  • admin says:

    La estrategia razonable sería ir escalando acciones. Una vez definido si es acoso moral, teniendo en cuenta las características señaladas en el artículo, lo que sugiere Magni, y que nosotros compartimos, es intentar el diálogo con las personas involucradas y luego con RRHH. Si persiste la situación, se recomienda recurrir al sindicato y a pedir el asesoramiento de un abogado. Estas acciones pueden generar una situación insostenible en la organización, por lo que hay que estar decidido a dejarla. Hay otras posturas: Marie-France Hirigoyen, que se cita en el artículo, recomienda recurrir directamente al sindicato.

Con el sustento de la Sociología Clínica, analizamos la dimensión social de organizaciones, equipos y proyectos, contribuyendo a tomar decisiones sustentables a través de nuestros servicios de wellness, desarrollo de equipos y evaluación de impacto social.

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